En septiembre nadie piensa en el frío, y ese es justo el problema. Cuando en noviembre baja la temperatura de golpe, las empresas descubren a la vez que la plantilla no tiene abrigo adecuado, que las tallas que quedan no son las que hacen falta y que el bordado tarda lo que tarda.
En nuestro taller de Bilbao la campaña de invierno se resuelve entre septiembre y octubre. Esta guía recoge lo que preguntan las empresas cada año: cuándo pedir, qué prendas necesita cada puesto, qué exige la normativa y quién tiene que pagarlo.
Cuándo hay que pedir la ropa de invierno
La respuesta corta: en septiembre u octubre. La larga tiene que ver con cómo funciona el suministro de vestuario laboral.
Una prenda de abrigo no es una camiseta. Los fabricantes concentran las tallas grandes y los colores menos habituales en el primer envío de temporada, y a partir de noviembre las roturas de stock son constantes: aparece la parka que querías, pero no en la XXL ni en el naranja de alta visibilidad que necesita el equipo de obra. A eso hay que sumarle el tiempo de personalización, porque el bordado sobre prenda técnica no se hace en un día.
Pedir en septiembre te da margen para elegir prenda, confirmar tallaje con una muestra real y corregir si algo no encaja. Pedir en noviembre es conformarse con lo que quede.
La regla de las tres capas
Es el principio básico del vestuario de frío y funciona mejor que una sola prenda muy gruesa, porque permite al trabajador regular su temperatura a lo largo del día:
- Primera capa (base): en contacto con la piel. Su trabajo es sacar el sudor hacia fuera, no abrigar. Tejidos técnicos o mezclas con poliéster. El algodón puro aquí es mal compañero: absorbe la humedad, se queda mojado y enfría.
- Segunda capa (aislante): la que retiene el calor. Forro polar, sudadera técnica o chaleco acolchado. Es la capa que se quita y se pone según se trabaje dentro o fuera.
- Tercera capa (exterior): la barrera contra viento y agua. Parka, softshell o chaquetón impermeable. Aquí es donde miran los certificados y donde se concentra el gasto.
El error más común es saltarse la primera capa y compensar con una parka enorme. El resultado es un trabajador que suda por la mañana y pasa frío por la tarde con la ropa húmeda pegada al cuerpo.
Qué necesita cada sector
Construcción y trabajo en exterior
Es el caso más exigente: frío, lluvia, viento y baja visibilidad al caer la tarde. Aquí manda la tercera capa impermeable con alta visibilidad, y conviene el pantalón acolchado o forrado. En el norte, la lluvia pesa más que el frío en la decisión.
Industria y logística
Naves con portones abiertos, cámaras frigoríficas y muchísimo movimiento. El problema no es el frío constante sino el contraste. Funciona bien el sistema de capas con chaleco acolchado, que abriga el tronco y deja los brazos libres para trabajar.
Hostelería
Terrazas cubiertas, repartos y entradas y salidas continuas. Se busca abrigo presentable, porque la prenda se ve delante del cliente. Softshell entallado con el logo bordado en pecho es la combinación que más se repite.
Sanitario y servicios
Aquí pesa más la comodidad y la imagen que la protección térmica. Chaquetas ligeras, forros polares y prendas que aguanten lavados frecuentes a temperatura alta sin deformarse ni perder color.
Cuándo la ropa de invierno es un EPI
No toda la ropa de trabajo es un equipo de protección individual, pero en invierno muchas prendas sí lo son, y entonces tienen que estar certificadas. Estas son las normas con las que te vas a encontrar en las etiquetas:
- EN ISO 20471 — alta visibilidad: obligatoria cuando hay riesgo de atropello o circulación de maquinaria. Define clases según la superficie de material reflectante y fluorescente. En invierno importa el doble, porque anochece a media tarde.
- EN 343 — protección contra la lluvia: clasifica la prenda por impermeabilidad y transpirabilidad. Una prenda impermeable que no transpira acaba mojando al trabajador desde dentro.
- EN 342 — protección contra el frío: aplica a conjuntos para ambientes fríos, típicamente por debajo de -5 °C. Es la norma de cámaras frigoríficas y trabajo continuado a la intemperie en invierno.
Qué norma aplica a cada puesto no lo decide el catálogo: sale de la evaluación de riesgos de tu empresa. Si tienes servicio de prevención, esa es la referencia. Nosotros te ayudamos a traducir esa evaluación a prendas concretas del catálogo.
Quién paga la ropa de trabajo
Es la pregunta que más se repite y conviene separarla en dos casos.
Si la prenda es un EPI, la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales es explícita: el empresario debe proporcionar los equipos de protección individual adecuados (artículo 17.2) y el coste de las medidas de seguridad y salud no puede recaer en ningún caso sobre los trabajadores (artículo 14.5). No cabe descontarlo de nómina ni pedir una fianza.
Si es uniforme sin función protectora, la obligación no viene de la ley de prevención sino del convenio colectivo del sector, que suele fijar cuántas prendas corresponden al año y cada cuánto se renuevan. Antes de cerrar el pedido, merece la pena mirar ese artículo del convenio: define el número de equipaciones que tienes que entregar.
Personalización: bordado o estampación
En prenda de invierno la decisión no es estética, es técnica.
El bordado es lo que mejor aguanta en forro polar, softshell y tejidos gruesos: resiste lavados, no se cuartea y tiene mejor acabado sobre superficies con textura. Es la opción por defecto en abrigo.
Pero hay una excepción importante: en prendas impermeables con membrana, bordar perfora la membrana y crea puntos por donde entra el agua. En una parka certificada contra la lluvia eso puede arruinar la prestación que estás pagando. En esos casos trabajamos con transfer termoadhesivo o con parche bordado aplicado, que respetan la barrera.
Si tienes dudas sobre una prenda concreta, mándanos la referencia antes de encargar la personalización. Es más barato comprobarlo que estropear cincuenta parkas.
Checklist antes de hacer el pedido
- Cuenta la plantilla por puesto, no en total: no necesita lo mismo quien está en obra que quien está en oficina
- Revisa la evaluación de riesgos para saber qué prendas son EPI y qué certificación necesitan
- Mira el convenio colectivo: cuántas equipaciones al año te obliga a entregar
- Pide una muestra de tallaje antes del pedido grande, sobre todo si cambias de proveedor o de marca
- Suma un margen para incorporaciones: siempre entra alguien en diciembre
- Confirma la técnica de personalización según la prenda, especialmente si lleva membrana
Te ayudamos con la campaña de invierno
Llevamos años equipando a empresas de industria, construcción, hostelería y servicios en Bizkaia y el resto del País Vasco, con bordado y estampación propios. Cuéntanos cuántas personas sois, en qué puestos y qué necesitáis, y te preparamos una propuesta con prendas concretas, tallaje y plazos.



